El principal problema para planificar en la administración
pública es el del objetivo político. Actualmente toda estrategia pública está
marcada por el sesgo político del partido gobernante en ese momento. En un
sistema político como el nuestro esta circunstancia es inevitable por la
alternancia de partidos y no es intrínsecamente mala pero tiene una serie de
perversiones que pasamos a enumerar:
- I. Estrategias cortoplacistas: se busca el resultado inmediato para obtener réditos políticos inmediatos por lo cual es difícil hacer proyecciones de más de cuatro años. Tenemos muchos ejemplos de planes parados desde hace décadas debido a su mala prensa entre el electorado, ej. Plan Hidrológico Nacional.
- II. Hostilidad entre dirección y staff. Políticos versus funcionarios. Se da con demasiada frecuencia el desencuentro entre planificadores elegidos por el partido de turno y los funcionarios de carrera. Los primeros están al servicio del partido y los otros son profesionales de muchos años de carrera
- III. A consecuencia de lo anterior nos encontramos con estrategias que se desinteresan por el sentido común y la experiencia. Habitualmente se busca el rédito electoral.
- IV. Las previsiones del planificador se hacen coincidir habitualmente con los deseos del partido que encarga las mismas. Se maquilla el resultado para que salgan los números. Recordemos aquí la frase de que “a los números se les hace decir lo que se quiere”. Tenemos muchos ejemplos en planificaciones que son más un sueño que realidad. Ej. Presupuestos económicos de CCAA y de la nación que a pesar de tener rango de ley muchas veces parecen una fantasía que no se cree ni el legislador.
- V. Habitualmente solo se contemplan escenarios favorables que son los coincidentes con los objetivos políticos.
- VI. La estructura de la planificación es demasiado vertical, mediatizada por los, una vez más, objetivos políticos.
- VII. No es raro encontrar planificadores no familiarizados en los usos públicos pero si afines al promotor del proyecto y por tanto muy dados a preveer resultados óptimos a las expectativas de su patrono.
Como conclusión los planificadores que están bajo la férula
de un partido tienen afán por quedar bien y no dar previsiones derrotistas en
caso de que los indicadores informen de lo contrario a lo que se desea. Es
habitual maquillar datos para no salirse del tiesto. Se eliminan los escenarios
alternativos al deseado; en definitiva, los encargados de planificar la “cosa
pública” sirven a una cúpula política y
desean, habitualmente, cumplir los deseos de sus mentores por lo que al final
se vuelven más papistas que el papa.
No olvidemos que también existen buenos profesionales que
intentan ser lo más serios posible pero estos encuentran poco eco entre los
políticos que deben tomar las decisiones sobre todo si van en contra de lo que
desea el político de turno.
Por otro lado estos problemas son también frecuentes en la
empresa privada y lo puedo atestiguar ya que lo he vivido en primera persona.
¿Es posible avanzar sin planificación estratégica flexible? Casi seguro que no. Trabajar con presupuestos y sobre todo, si no son base cero, es algo muy primitivo, y con pocas oportundades de que salga bien. ¿Cómo podríamos hacer para introducir planificación en la APúblicas? ¿El Presupuesto es planificación?
ResponderEliminar¿Se puede hacer planificación a partir de un partido mayoritario que lleva las riendas de una APública Local?
La planificación flexible es la oportunidad de corregir variables en el momento en que se produzcan y nos permite llegar más lejos; pero ¿el hecho de ser flexibles planificando no puede llevarnos a objetivos excesivamente generalistas?, puede que el bosque no nos deje ver el árbol y si estamos constantemente viendo las nubes esperando a que llueva, nos podemos olvidar de abonar la tierra para que el árbol crezca bien. En mi opinión debemos fijar objetivos concretos intentando visualizar los escenarios posibles para poder ofrecer el mayor número de respuestas posibles que nos permitan llegar a nuestro objetivo.
EliminarEn cuanto a introducir la planificación en las Administraciones públicas el problema no es el qué sino el como, me explico; las administraciones públicas funcionan y se hacen planes de desarrollo y se ponen en marcha iniciativas que permiten desarrollar una zona, país, comarca,etc. La existencia de la clase política nos asegura que va a existir alguien con capacidad de decisión y además debe tenerla y ejercer esa capacidad; el problema es cuando la ejerce con metas políticas con el fin de perpetuarse en lugar de mirar por el beneficio común como servidores públicos que son.
El sistema político que tenemos permite que un partido en mayoría pueda tomar decisiones y desarrollar el país, si no está en mayoría puede pactar y negociar para poner en marcha sus ideas aunque tenga que ceder a peticiones de minorías que lo hipotequen, esa es una de las perversidades del sistema, o que su capacidad de gobierno esté tan minimizada que se paralicen las opciones de gobierno y tenemos varios ejemplos como el de Bélgica que estuvo varios años sin gobierno o el de Italia que lleva sin gobierno desde el final de la 2ª guerra mundial y sin embargo el país sigue funcionando y sigue habiendo servicios, lo que no hay es desarrollo.
En cualquier caso prefiero este sistema con sus perversidades que otro con un gobierno mayoritario y un partido único que se enquiste, que caiga en la comodidad, en ser un fin en si mismo y en eliminar cualquier elemento discordante.
El sistema que tenemos tiene sus perversidades pero tenemos la capacidad de cambiarlo y tiene la capacidad de evolucionar.
Una vez dicho ésto, me atrevo a decir que un presupuesto es planificación porque nos dice en que vamos a gastar el dinero en el futuro, hace una previsión y marca planes de inversión en iniciativas futuras además de hacer gastos de mantenimiento.
¿Un partido mayoritario en el gobierno puede planificar?, pues atendiendo a lo dicho, si, puede planificar el problema es como y para eso aún no tengo respuesta. Habría que establecer un sistema de vigilancia para evitar desvíos,pero ¿quién vigila al vigilante?.