BANCOS DE TIEMPO ÉPOCAS DE CRISIS
El concepto de “banco de tiempo” es reciente dentro de
nuestra estructura urbana pero no dentro
de las sociedades rurales y en particular de las que yo tengo noticia por mis
padres y abuelos. A principios de siglo XX en algunos pueblos de la Mancha era
bastante común el que los agricultores se ayudasen sobre todo en tareas de
recogida de la cosecha y en la trilla a cambio de jornadas de trabajo en sus
propias tierras de forma que entre amigos y vecinos se ayudaban con las tareas
agrícolas. No olvidemos que en nuestro país la agricultura de subsistencia era
bastante común hasta la década de los 60 del siglo pasado y que esta economía
de subsistencia llevó a un gran éxodo de población a las ciudades para mejorar
su calidad de vida.
El compartir jornadas laborales con los demás se producía
sobre todo en entornos de gran proximidad como parientes, amigos y vecinos de
lo que se induce que el factor confianza era de gran importancia a la hora de
realizar trabajos para otro.
Desde esta perspectiva de compartir y de confianza vemos que
existen iniciativas para beneficiar a los menos agraciados y que están
floreciendo en los tiempos que nos toca vivir.
El banco de tiempo como lo conocemos en nuestro entorno
suele estar promovido por asociaciones y empiezan siendo colaboraciones entre
los asociados, una vez más la cercanía y la confianza están presentes. Estos promotores intercambian entre sí
conocimientos y favores que se terminan convirtiendo en trabajos relacionados y
gratuitos para los asociados (el circulo de confianza).
El beneficio intrínseco de la idea es ceder tus conocimientos al que los necesita por
incapacidad o por ignorancia de la materia sobre la que se va a actuar a cambio
de recibir beneficios cuando por incapacidad o ignorancia necesitamos de un
servicio y no lo podemos realizar. Fundamentalmente se intercambia conocimiento
que además se puede traducir en trabajos manuales o intelectuales.
A priori la idea es positiva para todos ya que todos ganan.
Todos los participantes obtienen algo a cambio. La moneda es el conocimiento o
experiencia profesional.
El problema empieza, a mi modo de ver, cuando empezamos a
hablar de moneda. No falta quién habla de competencia desleal e intromisión
profesional porque esta iniciativa, aunque a escala residual, puede afectar a
colectivos profesionales. Un botón de muestra; el fontanero que se gana la vida
haciendo trabajos en casas no verá con buenos ojos que un trabajo que podría
realizar él lo esté realizando, gratis, otra persona. Digo, gratis, porque esto
es lo que vera el fontanero del ejemplo; el paga sus impuestos, justifica sus
trabajos con facturas y puede ser fiscalizado en cualquier momento.
Entonces ¿ cómo podemos extender esta iniciativa y
beneficiar al mayor número de personas?.
Mi propuesta pasa por hacer uso de los tiempos de crisis.
Desgraciadamente en nuestro país existe un número ingente de parados; tantos
que como sigamos por el mismo camino se van a caer al mar.
La idea es habilitar bancos de tiempo para parados. Solo teniendo
la condición de parado se puede acceder a este servicio. Todo el talento que se
está desperdiciando se podría aprovechar en beneficiar al colectivo de personas
en las listas del SEPE.
La institución pública (SEPE) es la que velaría por todos los implicados y será la responsable de
habilitar los procedimientos para obtener y usar horas de este banco.
Conseguimos varios objetivos de golpe:
- Poner en marcha un gran potencial laboral sin uso
- Cubrir necesidades de un gran colectivo desfavorecido
- Hacer que los parados se sientan útiles
- Al centrarlo en el campo de los parados ningún colectivo profesional con dignidad hablaría de competencia desleal
La ventaja a largo plazo puede ser la creación de semilleros
de empresas para cuando la economía mejore y mantener activos a todo el que lo
desee.
El banco de tiempo deberá tener sede física para servir de
lugar de encuentro de todos los interesados y fomentar la creación de
cooperativas de servicios múltiples o cooperativas profesionales
especializadas. La institución del banco de tiempo podría canalizar formación e
información que demandase el colectivo inscrito.
Esta idea se podría ampliar, siendo muy ambiciosos, al plano
empresarial . Esta iniciativa consistiría en fomentar a través de
colaboraciones los trabajos coordinados entre empresas. Mi idea es que lo ideal
es dirigirlo a las PYMES para conseguir asociaciones, agrupaciones permanentes
de trabajo y hacerlas más grandes y que puedan competir en mejores condiciones
con otras de carácter nacional o transnacional.
Imaginemos que podría ser de una localidad con economía
productiva que fuese capaz de trabajar junta aunando varias actividades para
obtener una empresa más competitiva.
Como vemos es muy parecido a una cooperativa con la
diferencia que en este caso las ocupaciones de las empresas pueden ser diversas
y no solo enfocadas a un exclusivo ámbito.
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